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    No obstante en 1959 se da de alta la primera mujer que de derecho pertenece a la Hermandad, siendo ésta Dª María Sánchez Fernández, y no apareciendo ninguna otra hasta 1964. Es significativo el hecho de que las mujeres eran inscritas en una sección diferente a la de los hombres, aunque abonaban las mismas cuotas que éstos.

                                    

          La pertenencia a la Hermandad suponía el cumplimiento de una serie de obligaciones por parte de los hermanos cofrades, entre las que podemos destacar:


•Obligatoriedad de pagar las cuotas mensuales aprobadas anualmente en Junta General. La cuantía de las mismas ha ido variando a lo largo de los años, siendo de dos pesetas mensuales en la fecha de aprobación del reglamento (6 junio 1952). A quienes dejaran de pagar las cuotas estipuladas durante tres meses se les daba de baja en la Hermandad, mediante comunicación escrita.

•Todos los hermanos debían vestir la túnica en las procesiones exceptuando los enfermos y los ausentes. El incumplimiento de este artículo implicaba la baja de la Hermandad.

•Asistencia a los Oficios y Comunión General el día de Jueves Santo en la Parroquia de Santiago , sede canónica de esta cofradía.

•Asistencia a los entierros de los cofrades que fallezcan, así como al de su esposa, sus padres e hijos, siendo el presidente quien debía avisar a todos los hermanos. Es ésta una de las obligaciones comunes y más antiguas de todas las cofradías, existiendo ya en los siglos XVI y XVII, aunque en estos siglos eran los difuntos los que testamentariamente lo pedían a las cofradías “el acompañamiento de difuntos y la celebración de misas por el alma del fallecido” .

Cuando un cofrade fallecía, la Hermandad emitía recordatorios de defunción que enviaba a todos los hermanos, siendo éste el medio de notificación de los fallecimientos; además era la Hermandad quien se encarga de realizar una misa funeral en sufragio por su alma. En estos recordatorios incluso se especificaba que cargo ostentaba el difunto dentro de la misma.

Recordatorios de difuntos de la Hermandad

      Las Hermandades, además utilizaban signos externos en las exequias, signos distintivos y emblemáticos de la Cofradía a la que pertenecía el difunto, en el caso concreto de “La Oración en el Huerto y Ntra. Sra. de la Caridad  “… Habrá un paño de terciopelo negro con fleco de oro y escudo de la Hermandad, del mismo metal, que se colocará encima del féretro, y estandarte o guión como distintivo de la Hermandad” Quedaban excluidos de estos derechos aquellos hermanos que no tuviesen al corriente el pago de las mensualidades o se negasen a recibir los últimos sacramentos.


   Este Reglamento se mantuvo en vigor hasta 1958, año en que el Cabildo de Cofradías procesionarias confecciona un Reglamento también común para todas las Hermandades, pero adaptable a cada una de ellas En éste se mantienen prácticamente los mismos derechos y obligaciones que en el anterior.

En este Reglamento (1958) quedan explicitadas las celebraciones religiosas obligatorias para las Hermandades. Junto a la obligatoriedad de asistir a los Oficios y Comunión General el día de Jueves Santo, “ Un día de noviembre de cada año, se dirá en la Iglesia Parroquial de ésta, una misa en sufragio de los hermanos fallecidos corriendo los gastos por cuenta de la Hermandad”.

Además “…durante el Santo Tiempo Cuaresmal, esta

Hermandad organizará la celebración de un Quinario a sus titulares, cuyos días señalará oportunamente la

Directiva de acuerdo con la Autoridad Eclesiástica”.

Imagen de archivo

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